Retrato 16 de 21

Espíritu Santo

“Os conviene que yo me vaya... Yo os lo enviaré.”

El maestro continuó hablando con sus discípulos durante la última cena que compartieron juntos. Sabía que estaban confundidos y llenos de temor, así que les advirtió sobre lo que estaba a punto de suceder. Les dijo que los líderes religiosos los expulsarían de sus congregaciones, y que incluso creerían estar sirviendo a Dios al matarlos. El maestro dijo que esto ocurriría porque los líderes religiosos no conocían verdaderamente a Dios. Luego les reveló una verdad sorprendente: "Es mejor para ustedes que yo me vaya. Si no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré." El Consolador que prometió era el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo vendría a hacer muchas cosas: convencería al mundo de su pecado, enseñaría a las personas acerca de la verdadera justicia, y les recordaría a todos que el mal no triunfaría al final. Para sus discípulos, el Espíritu los guiaría a toda la verdad, recordándoles las palabras del maestro e incluso ayudándoles a comprender lo que aún estaba por venir. Jesús también les enseñó acerca de la oración. Ahora podían ir directamente al Padre en su nombre. Ya no necesitaban parábolas ni enigmas, y tampoco necesitaban un sacerdote. Finalmente, les prometió su paz y su victoria. Los discípulos enfrentarían tristeza, como una madre en trabajo de parto, pero la alegría vendría después. Aunque el mundo les traería aflicción, él les dijo: "¡Cobren ánimo! Yo he vencido al mundo."

Reflexiones para Meditar

Estos estudiantes estaban a punto de perder a su maestro, pero jamás perderían su Espíritu. Viviría dentro de ellos para siempre.