Retrato 17 de 21

Sumo Sacerdote

“Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.”

Antes de que el maestro fuera asesinado, oró una de las oraciones más hermosas. Levantó los ojos al cielo y habló con su Padre. En esta oración, el maestro mostró su amor no solo por sus discípulos, sino también por todos los que creerían en él. Primero, oró por sí mismo. Le pidió al Padre que lo glorificara y que completara la misión para la cual había sido enviado, a fin de que el Padre fuera honrado. El maestro dijo que antes de que el mundo existiera, él ya compartía la gloria con el Padre. No se trataba de un hombre cualquiera—él había estado siempre con Dios, desde el principio mismo. Luego, oró por sus discípulos. Le pidió a Dios que los protegiera y los guardara del maligno. Sabía que el mundo los odiaría, así como lo había odiado a él. Pero en lugar de sacarlos del mundo, el maestro oró para que fueran fuertes, llenos de fe y santos. Le pidió al Padre que los santificara mediante la verdad—la palabra de Dios. El maestro oró entonces por todos aquellos que creerían en él. Pidió que todos los que lo siguieran fueran unidos en amor, así como él y el Padre son uno. Quería que el mundo viera ese amor y reconociera que él había sido verdaderamente enviado por Dios. Oró para que sus seguidores pudieran estar un día con él en el cielo y participar de su gloria.

Reflexiones para Meditar

Este hombre intercedió por sus seguidores como sumo sacerdote. Los cubre y los protege.