Retrato 21 de 21

El Redentor

“¿Me amas? Apacienta mis ovejas.”

Después de que el maestro había resucitado, se apareció de nuevo a sus discípulos junto al mar. Sus discípulos habían vuelto a la vida que llevaban como pescadores. Todavía vivían con el temor a los líderes religiosos, y muchos cargaban con la vergüenza de haber abandonado a su maestro y de haber negado conocerlo. Pescaron toda la noche y no habían atrapado nada. Al amanecer, el maestro se puso de pie en la orilla, pero ellos no lo reconocieron. Les preguntó: "Hijos, ¿tienen algo de comer?" Ellos respondieron: "No." El maestro les dijo: "Echen la red al lado derecho de la barca." Cuando lo hicieron, la red se llenó de 153 peces grandes. Uno de sus discípulos exclamó: "¡Es el maestro!" Entonces uno de los discípulos se lanzó al agua y nadó hasta la orilla. Cuando llegaron, el maestro ya tenía preparado un fuego con pan y pescado. Los invitó a comer con él. Esta fue la tercera vez que el maestro se apareció a sus discípulos después de haber resucitado de entre los muertos. Después de la comida, el maestro habló con uno de los discípulos que lo había negado. Tres veces le preguntó: "¿Me amas?" Y cada vez él respondió: "Sí, tú sabes que te amo." El maestro entonces le dijo que apacentara sus corderos, que cuidara de sus ovejas y que las alimentara. Tres era el número de veces que ese discípulo había negado conocer al maestro. El maestro le dijo que algún día entregaría su vida proclamando lo que le había sido enseñado. Y lo consoló reafirmando su promesa de estar siempre con él.

Reflexiones para Meditar

El maestro nos perdona cuando nos extraviamos.