Retrato 5 de 21

Gran Médico

“Has sido sanado. Ahora vete, y no peques más.”

En la Gran Ciudad, cerca de su puerta, había un estanque de agua. A su alrededor yacían muchos enfermos, ciegos y paralíticos, todos esperando que el agua del estanque se agitara. La gente creía que cuando el agua se movía, el primero en entrar quedaría sano. Entre ellos había un hombre que llevaba 38 años sin poder caminar. Cada día esperaba, pero siempre había alguien más rápido. Un día, un hombre se acercó y lo vio tendido allí. Le preguntó: "¿Quieres ser sanado?" El hombre le explicó su problema: no tenía a nadie que lo ayudara a entrar al estanque cuando el agua se agitaba. Entonces el hombre que estaba frente a él pronunció palabras que cambiarían su vida: "Levántate, toma tus cosas y camina." Al instante, sus piernas recibieron fuerzas. Se puso de pie, recogió sus cosas y comenzó a caminar—sanado después de casi 4 décadas de espera. Aquel día era sábado, y algunos de los líderes religiosos reaccionaron con fuerte desaprobación. Vieron al hombre cargando sus cosas y le dijeron que eso era contrario a sus leyes. Cuando se enteraron de lo que el que lo había sanado le había dicho que hiciera, su atención se dirigió al sanador mismo. Más tarde, el sanador encontró al hombre en el templo y le dijo: "Mira, has sido sanado. No peques más, para que no te suceda algo peor." Este hombre no solo había sido sanado—había sido llamado a vivir una vida renovada.

Reflexiones para Meditar

El sanador no vino a causa de la religión de nadie. Él es quien ve, conoce y habla vida a quienes la necesitan.