Retrato 3 de 21

Maestro Divino

“El hombre debe nacer de nuevo espiritualmente.”

Una noche, un maestro respetado del pueblo vino a hablar con el hombre. Lo hizo bajo el amparo de la oscuridad, por temor a lo que los demás maestros pudieran pensar. El hombre le dijo a este maestro que una persona debe experimentar un nuevo nacimiento espiritual para ser aceptada por Dios. El maestro quedó sorprendido y confundido con estas palabras. Nunca antes se había enseñado algo así entre el pueblo. Cuando el maestro preguntó cómo podía una persona volver a nacer, el hombre le explicó: no se trata de un nuevo nacimiento físico, sino espiritual. No de una concepción entre hombre y mujer, sino de un nacimiento divino, obra del mismo Dios. Así es como se produce el cambio que Dios obra en una persona. El hombre hizo referencia a una historia que el maestro conocería bien: aquella en que el profeta Moisés levantó en el desierto una imagen de serpiente hecha de metal, y cómo el pueblo, al mirarla, era sanado. Dijo que algo semejante volvería a ocurrir. Pronto, también este hombre sería "levantado", y todos los que pusieran los ojos en él y creyeran en él serían sanados. Serían salvados del pecado y de la muerte. Dijo que ese era el propósito exacto para el cual Dios, su padre, lo había enviado. Que el pueblo había perdido el camino y se encontraba en tinieblas, pero que la luz había llegado hasta ellos. El hombre afirmó ser esa luz. Afirmó ser la verdad.

Reflexiones para Meditar

¿Era este hombre simplemente un buen maestro, o fue enviado por Dios para enseñar el camino a la vida nueva?