El maestro le contó al pueblo una historia sobre ovejas y pastores. Dijo: "El verdadero pastor entra por la puerta donde se guardan las ovejas. El portero le abre, y las ovejas reconocen su voz. Él llama a cada una por su nombre y las guía afuera. Cuando él camina adelante, ellas lo siguen porque confían en él. No seguirán a un extraño—huirán de él." Algunos no entendieron. Entonces él explicó: "Yo soy como la puerta para las ovejas. Si alguien entra por mí, estará seguro. Encontrará verdes praderas. Otros vienen solo para robar y hacer daño, pero yo vine para dar vida—y vida en abundancia." Continuó diciendo: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El trabajador contratado huye cuando llega el peligro, pero el buen pastor se queda. Yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo elijo dar mi vida por ellas y tengo el poder de volver a tomarla." La gente discutía entre sí y preguntaba: "¿Eres tú aquel a quien hemos estado esperando? ¡Dínoslo!" El maestro respondió: "Ya se lo he mostrado por medio de las obras que hago, pero ustedes no creen porque no son mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo les doy vida eterna; nadie las puede arrebatar de mi mano. El Padre y yo somos uno."
Retrato 10 de 21
Buen Pastor
“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.”
Reflexiones para Meditar
Este maestro afirmó ser uno con Dios. Dijo que era el pastor de nuestras almas y que en él tenemos vida eterna y seguridad.